viernes, 19 de julio de 2013

LABIO LEPORINO
Anomalía congénita consistente en la aparición de una o más hendiduras en el labio superior como consecuencia de la falta de cierre de los procesos nasales medios del maxilar en la vida embrionariaLa hendidura del paladar une la cavidad de la boca con la cavidad de la nariz.
El labio leporino (queiloquisis) y el paladar hendido (palatoquisis), que también pueden ocurrir juntos son variaciones de un tipo de deformidad congénita causada por el desarrollo facial incompleto anormal durante la gestación.
Es un defecto congénito de las estructuras que forman la boca. Es una hendidura o separación en el labio o en el paladar, como resultado de que los dos lados del labio superior no crecieron a la vez.
Labio leporino mediano es una anomalía poco frecuente, es causada por la fusión incompleta de los dos procesos nasales internos en la línea media. Esta anomalía va acompañada generalmente por un surco profundo entre los lados derecho e izquierdo de la nariz.
Causas:
La boca del feto se forma durante los primeros tres meses del embarazo. Durante este tiempo, las partes del paladar superior y el labio superior normalmente se unen. Cuando esta unión no ocurre, el niño tiene un labio leporino y/o un paladar hendido.
Se da sobre todo en familias con un historial de esta anormalidad en un padre, en otro niño o un pariente inmediato. Pero también puede ocurrir en familias sin los antecedentes ya mencionados.
Se cree que hay algunos factores en el ambiente que reaccionan con ciertos genes específicos e interfieren con el proceso normal del cierre del paladar y el desarrollo del labio: algunos fármacos, drogas, productos químicos, plomo, deficiencias de vitaminas, etc.
TRATAMIENTO
El tratamiento del labio leporino y el paladar hendido depende de la severidad de la malformación.
Las hendiduras labiales suelen cerrarse quirúrgicamente durante los tres primeros meses de vida. Algunos cirujanos prefieren cerrar la deformidad labial en los primeros días que siguen al nacimiento, con el fin de tomar ventaja de la inmunidad materna transferida de manera pasiva y permitir a los padres llevarse a casa un niño casi normal. La mayoría prefiere retrasar la operación hasta que el niño tiene entre dos y tres meses de edad,  porque ya las estructuras tisulares son más grandes, y la anestesia es más segura.  Algunos cirujanos aplican la regla del 10: esto es, retrasan la sutura del labio hasta que el niño ha alcanzado un peso de 10 libras y tiene una hemoglobina por lo menos de 10 g o más. Esto suele ocurrir cuando el niño tiene 10 meses de edad o o mas.
Alimentación: Estos bebés pueden tener problemas serios para la lactancia materna o artificial. Se han diseñado aparatos especiales que permiten a estos niños mamar de su madres o de un biberón. Por otra parte, estos pequeños ingieren mucho aire, y es necesario ayudarles a eliminar los gases con frecuencia. Alimentar así a un bebé lleva mucho tiempo al principio, pero se hace más fácil cuando los padres aprenden a satisfacer las necesidades de su niño.
Problemas del oído: Los niños con esta enfermedad suelen padecer de más infecciones del oído, debidas al desarrollo incompleto del paladar y de los músculos palatinos, que son necesarios para abrir las trompas de Eustaquio (que se encuentran a cada lado de la garganta y conducen al oído medio). Los niños con labio leporino deben estar bajo supervisión constante de un especialista en garganta, nariz y oido (otorrinolaringólogo) para evitar daños permanentes al oído debido a infecciones crónicas.
El habla y el lenguaje: La pérdida de la audición puede ocasionar problemas de aprendizaje en cuanto al desarrollo del habla. El niño conpaladar hendido debe examinarse a temprana edad para practicarle cirugía reconstructiva. La voz de éstos tiene una cualidad nasal pero después de la cirugía puede someterse a una terapia para:
v  el desarrollo del lenguaje;
v  la articulación (pronunciación correcta de vocales y consonantes);
v  el balance de resonancia (calidad del tono de voz).
Odontología: Los niños con labio leporino y/o paladar hendido deben llevarse a un odonto-pediatra lo más pronto posible para asegurarse que las mandíbulas del niño son de la forma y tamaño correcto, corregir la posición de cada diente, y mantener una buena higiene oral dental.
Evaluación psicológica: Acoplarse a las necesidades de un niño con estos problemas orales suele ser muy difícil para cualquier familia. La ayuda de un psicólogo y de grupos de apoyo puede ser muy valiosa para que la familia como grupo dialogue, discuta entre ellos la situación y ventile sus sentimientos y temores.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario