viernes, 19 de julio de 2013

BIOSEGURIDAD EN UNA ENDODONCIA
Debe entenderse como una doctrina de comportamiento encaminada a lograr actitudes y conductas que disminuya el riesgo del trabajador de la salud de adquirir infecciones en el medio laboral. Compromete también a todas aquellas otras personas que se encuentran en el ambiente asistencial, ambiente que debe estar diseñado en el marco de una estrategia de disminución de los riesgos.
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Los principios de BIOSEGURIDAD se pueden resumir en:
Universalidad: Las medidas deben involucrar a todos los pacientes que se le preste el servicio terapéutico, independientemente de conocer su  patología. Todo el personal debe seguir las medidas de precaución estandarizadas con el fin de prevenir la exposición de la piel y de las membranas mucosas, en todas las situaciones que puedan dar origen a accidentes de trabajo, estando o no previsto el contacto con fluidos corporales del paciente.
B) Uso de barreras:  Comprende el concepto de evitar la exposición directa a fluidos orgánicos que se consideren de riesgo contaminante, mediante la utilización de materiales adecuados que se interpongan al contacto de los  mismos. La utilización  de barreras (Ej.: Guantes) no evitan los accidentes de exposición a estos fluidos, pero disminuye las consecuencias de dicho accidente.
C) Medios de eliminación de material contaminado: Comprende el conjunto de dispositivos y procedimientos adecuados a través de los cuales los materiales utilizados en la atención de pacientes, son depositados en los recipientes adecuados y eliminados sin riesgo.
D) Medidas de control: según lo establezca cada consultorio o institucion

ASEPSIA Y ANTISEPSIA

Asepsia y antisepsia comprenden un conjunto de procedimientos, en cualquier trabajo que involucre al ser humano, aunque este concepto no haya sido siempre dominante. Hasta 1867, se llegó a la conclusión de que las infecciones eran causadas por “algo”. En 1878, Pasteur define en términos claros, que las infecciones eran causadas por gérmenes específicos para cada tipo de enfermedades.
En lo que respecta a la odontología, en 1878, Rogers observó que los microorganismos eran los principales causantes de los problemas endodónticos y la bacteriología dental se inicia con Miller en 1890.
  Asepsia es un conjunto de procedimientos que tienen por objeto impedir la penetración de gérmenes en el sitio que no los contenga.
Antisepsia es la destrucción de los gérmenes por medio del empleo de antisépticos.
Los medios de que disponemos para la aplicación de los principios de estos dos procedimientos descritos, se consiguen a través de la esterilidad y la desinfección del ambiente de trabajo, del instrumental utilizado, así como del campo operatorio.

Esterilizador de bolitas de vidrio o cuarzo o granos de sal.
Por ser este método propio de la especialidad de endodoncia se describirá. Los demás métodos son utilizados en todas las ramas de la medicina y odontología y el alumno ya los conoce.
El aparato en sí mismo es compacto y eficiente. Consiste esencialmente de un vaso metálico en el que se almacena sal común, o bolitas de vidrio a una temperatura entre 220 ºC y 250 ºC. Un termómetro adecuado siempre debe estar sumergido en la sal para verificar la temperatura todo el tiempo. A esta temperatura las limas, ensanchadores y tiranervios se esterilizan en 5 segundos mientras que las puntas de papel y torundas de algodón en  10 segundos. Algunos autores recomiendan substituir las bolitas de vidrio por granos de sal común para evitar que el vidrio, accidentalmente, sea transportado por los instrumentos a un conducto radicular obturándolo. En el caso de que esto sucediera con la sal, ésta podría ser disuelta con irrigación.
Para esterilizar un instrumento adecuadamente, se debe introducir por lo menos 1 cm bajo la superficie de la sal  y en el área periférica del esterilizador, puesto que es más caliente que la porción central.

Esterilización y reesterilización del instrumental y materiales endodónticos  (Guldener, 128)
Producto
Método de esterilización
Reesterilización  antes del empleo



Instrumental endodóntico básico
Aire caliente, autoclave
Esterilizador de bolitas o llama de alcohol
Instrumental para el conducto radicular
Aire caliente, autoclave
Esterilizador de bolitas
Fresas
Aire caliente, autoclave
Esterilizador de bolitas o llama de alcohol
Loseta de vidrio
Aire caliente, autoclave
Tintura de Merfen, lavado en alcohol
Espátula de mezcla
Aire caliente, autoclave
Llama de alcohol
Torundas de algodón, puntas de papel
Preesterilizadas, autoclave
Esterilizador de bolitas
Conos de plata
Aire caliente, autoclave
Esterilizador de bolitas o llama de alcohol
Conos de gutapercha
Preesterilizadas, esterilizador a gas
Tintura de Merfen, NaOCl al 5%, lavado en alcohol


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Cadena o Protocolo Aséptico.                                            
  1. Lavado de manos y uso de guantes desechables
  2.  Desinfección y esterilización (cuando sea posible) del equipo odontológico
  3. Esterilización del instrumental endodóntico
  4. Desinfección del material endodóntico
  5. Aislamiento con dique de hule sin filtraciones salivales.
  6. Desinfección del campo operatorio
  7. Reesterilización del instrumental insertado en los conductos radiculares
  8. Almacenaje de instrumental estéril y no estéril.
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Control de las infecciones en endodoncia 
Los recientes descubrimientos en el campo de transmisión de algunas enfermedades como la provocada por el virus de la hepatitis B y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) han dado nuevo énfasis al problema de contaminación cruzada durante el tratamiento dental.
Aproximadamente el 80% de los infectados de hepatitis B transcurren sin dar síntomas y algunos pacientes sabedores de su enfermedad lo ocultan, razones por las que las historias clínicas no son confiables para detectar a estos enfermos.
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es la etapa final de la infección por VIH. A pesar de que el VIH ha sido aislado de casi todo líquido corporal incluyendo la saliva, la evidencia epidemiológica asocia la transmisión de la infección primariamente con sangre, semen, secreciones vaginales y leche materna. No hay evidencia de su transmisión por piquetes de insectos, contacto casual como estrechar la mano, compartir comida o por besos en los labios. Algunas formas de transmisión del VIH aparecen como más eficientes que otras: el riesgo de transmisión de sangre transfundida de un donador VIH positivo es del 90%, mientras que la transmisión por agujas contaminadas es de 0.5%.
             A pesar de que la transmisión del virus de la hepatitis B y VIH hay acaparado la atención mayoritaria, muchas otros patógenos (bacterias, virus y hongos) han sido identificados en la saliva y sangre. El personal médico-dental tienen una incidencia significativamente más grande que la población abierta. El VIH ha sido encontrado en pulpas dentales.
           Las asociaciones y centros de control de enfermedades infecciosas han recomendado al personal dental usar procedimientos de control de infecciones con todos los pacientes como si todos los pacientes fueran portadores de una enfermedad infecciosa incurable. Este es el concepto básico para lasprecauciones universales.

Barreras físicas.
  Una de las formas más efectivas para reducir la dosis de microbios a la que está expuesto el personal de salud dental son las barreras físicas.
Para prevenir la contaminación cruzada y proteger las manos del personal, el uso de guantes debe ser permanente. Es importante el lavado con agua y jabón antes de la colocación de los guantes porque la piel alberga microbios transitoriamente. El lavado también previene irritaciones cutáneas causadas por microbios que crecen en la piel húmeda dentro de los guantes. Se recomienda el secado de manos con toallas de papel desechables.
            El tipo de guante depende del trabajo en particular y del gusto del usuario. Para manejar áreas contaminadas sin posibilidad de esterilización (teléfono, manijas de muebles, puertas, etc.) se deberán cubrir con plástico autoadhesivo o con guantes sobrepuestos.
            Al retirar los guantes el personal deberá lavarse nuevamente las manos con agua y jabón.

Desinfección 
Por desinfección se entiende la destrucción de los microorganismos patógenos vegetativos. El proceso, sin embargo, apenas afecta a los bacilos tuberculosos, las esporas y los virus.
El efecto de incontables soluciones antisépticas depende de su composición, concentración y tiempo de actuación. En odontología se emplean los siguientes compuestos:
  • alcoholes (etílico o isopropílico)
  • compuestos fenólicos (por ejemplo, hexaclorofeno)
  • sales de amonio cuaternario (por ejemplo, Zephiran)
  • halógenos (por ejemplo, clorhexidina)
  • ácidos orgánicos (por ejemplo, ácido caproico)
El efecto que ejercen estos desinfectantes sobre diferentes microorganismos es variable, y mínimo sobre esporas y virus. Con el empleo de soluciones antisépticas no se logra la esterilidad del instrumental ni de los materiales y las sales mercuriales de metales pesados (por ejemplo, Merfen, mercurocromo) ya no pueden recomendarse en la actualidad.

Desinfección del conducto radicular 
La desinfección del conducto radicular, esto es, la destrucción de los microorganismos patógenos presupone la remoción previa y adecuada del tejido pulpar y debris, la limpieza y ensanchado del conducto por medios biomecánicos e irrigación. La desinfección del conducto radicular se realiza por medio de la medicación intraconducto.
La necesidad de medicación intraconducto ha sido cuestionada. La evidencia clínica es suficiente para indicar que la desinfección del conducto radicular es una fase importante del tratamiento endodóntico. Bender y otros son de la opinión que la irrigación con hipoclorito de sodio al 5% durante la preparación biomecánica es suficiente y puede sustituir la medicación intraconducto.

Cuatro factores predisponen a la infección o contrarrestan la desinfección, además de retrasar la cicatrización:
  1. Trauma. El diente bajo tratamiento debe ser desocluído si es necesario.
  2. Tejido desvitalizado. Si está presente en el conducto radicular o en el tejido periapical, interferirá con la desinfección o con la reparación.
  3. Espacios muertos. Para ejercer un efecto máximo, el medicamento debe estar en contacto con los microorganismos en el conducto radicular.
  4. Acumulación de exudado. El exudado debe drenarse o debe ser removido mientras se acumula. La curación temporal debe ser cambiada  por lo menos una vez a la semana o más frecuentemente en el caso de un absceso agudo bajo tratamiento.


Categorías de utilización 
Al revisar las condiciones y situaciones para las que se han indicado los medicamentos, es interesante observar que sus propiedades químicas y terapéuticas son consideradas fundamentalmente antimicrobianas. Sin embargo, también son dirigidas hacia la consecución del confort del paciente o hacia la neutralización de los conductos radiculares.
  • Eliminación de microorganismos. El objetivo es destruir todos los microorganismos viables  o todos los patógenos en el espacio del conducto.
  • Producir que el contenido del conducto sea inerte. Esto representa el intento, utilizando medios químicos, de momificar, fijar o neutralizar de otro modo los tejidos, o residuos dejados intencional o accidentalmente en el espacio pulpar.
  • Prevención o control del dolor después del tratamiento. El objetivo es reducir o alterar la respuesta inflamatoria. Los medicamentos pueden lograr esto por medio de su acción antimicrobiana o gracias a la modificación farmacológica de la respuesta inflamatoria en sí misma. El dolor también puede controlarse por la acción farmacológica o química del medicamento en contacto directo con los nervios sensoriales en la pulpa o tejidos periapicales.
  • Aumentar la anestesia. Se han sugerido agentes como un medio de disminuir la sensibilidad de la pulpa inflamada difícil de anestesiar.
  • Control del absceso periapical persistente. Un conducto que mana continuamente o con un dolor importante y/o inflamación, tras el tratamiento son signos de una lesión inflamatoria periapical activa. 

Requisitos del desinfectante ideal:
  1. debe ser efectivo tanto germicida como fungicida
  2. no debe ser irritante a los tejidos periapicales
  3. debe ser estable en solución
  4. debe tener un efecto antimicrobiano prolongado
  5. debe ser activo en presencia de sangre, suero, y derivados proteicos del tejido
  6. debe tener una tensión superficial baja
  7. no debe interferir con la reparación de los tejidos periapicales
  8. no debe pigmentar los dientes
  9. debe ser posible su inactivación en un medio de cultivo
  10. no debe inducir una respuesta inmune celular.




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