BIOSEGURIDAD EN UNA ENDODONCIA
Debe entenderse como una doctrina de comportamiento
encaminada a lograr actitudes y conductas que disminuya el riesgo del
trabajador de la salud de adquirir infecciones en el medio laboral. Compromete
también a todas aquellas otras personas que se encuentran en el ambiente
asistencial, ambiente que debe estar diseñado en el marco de una estrategia de
disminución de los riesgos.

Los principios de BIOSEGURIDAD se pueden
resumir en:
Universalidad: Las medidas deben involucrar a todos
los pacientes que se le preste el servicio terapéutico, independientemente de
conocer su patología. Todo el personal
debe seguir las medidas de precaución estandarizadas con el fin de prevenir la
exposición de la piel y de las membranas mucosas, en todas las situaciones que
puedan dar origen a accidentes de trabajo, estando o no previsto el contacto
con fluidos corporales del paciente.
B) Uso de barreras:
Comprende el concepto de evitar la exposición directa a fluidos
orgánicos que se consideren de riesgo contaminante, mediante la utilización de
materiales adecuados que se interpongan al contacto de los mismos. La utilización de barreras (Ej.: Guantes) no evitan los
accidentes de exposición a estos fluidos, pero disminuye las consecuencias de
dicho accidente.
C) Medios de eliminación de material contaminado: Comprende
el conjunto de dispositivos y procedimientos adecuados a través de los cuales
los materiales utilizados en la atención de pacientes, son depositados en los
recipientes adecuados y eliminados sin riesgo.
D) Medidas de control: según lo establezca cada
consultorio o institucion
ASEPSIA Y ANTISEPSIA
Asepsia y antisepsia comprenden un conjunto de
procedimientos, en cualquier trabajo que involucre al ser humano, aunque este
concepto no haya sido siempre dominante. Hasta 1867, se llegó a la conclusión
de que las infecciones eran causadas por “algo”. En 1878, Pasteur define en
términos claros, que las infecciones eran causadas por gérmenes específicos
para cada tipo de enfermedades.
En lo que respecta a la odontología, en 1878,
Rogers observó que los microorganismos eran los principales causantes de los
problemas endodónticos y la bacteriología dental se inicia con Miller en 1890.
Asepsia es un conjunto de procedimientos que
tienen por objeto impedir la penetración de gérmenes en el sitio que no los
contenga.
Antisepsia es la destrucción de los gérmenes por
medio del empleo de antisépticos.
Los medios de que disponemos para la aplicación de
los principios de estos dos procedimientos descritos, se consiguen a través de
la esterilidad y la desinfección del ambiente de trabajo, del instrumental
utilizado, así como del campo operatorio.
Esterilizador de bolitas de vidrio o cuarzo o
granos de sal.
Por ser este método propio de la especialidad de
endodoncia se describirá. Los demás métodos son utilizados en todas las ramas
de la medicina y odontología y el alumno ya los conoce.
El aparato en sí mismo es compacto y eficiente.
Consiste esencialmente de un vaso metálico en el que se almacena sal común, o
bolitas de vidrio a una temperatura entre 220 ºC y 250 ºC. Un termómetro
adecuado siempre debe estar sumergido en la sal para verificar la temperatura
todo el tiempo. A esta temperatura las limas, ensanchadores y tiranervios se
esterilizan en 5 segundos mientras que las puntas de papel y torundas de
algodón en 10 segundos. Algunos autores recomiendan substituir las
bolitas de vidrio por granos de sal común para evitar que el vidrio,
accidentalmente, sea transportado por los instrumentos a un conducto radicular
obturándolo. En el caso de que esto sucediera con la sal, ésta podría ser
disuelta con irrigación.
Para esterilizar un instrumento adecuadamente, se
debe introducir por lo menos 1 cm bajo la superficie de la sal y en el
área periférica del esterilizador, puesto que es más caliente que la porción
central.
Esterilización y reesterilización del
instrumental y materiales endodónticos (Guldener, 128)
|
Producto
|
Método de
esterilización
|
Reesterilización antes
del empleo
|
|
|
|
|
|
Instrumental endodóntico básico
|
Aire caliente, autoclave
|
Esterilizador de bolitas o llama de alcohol
|
|
Instrumental para el conducto radicular
|
Aire caliente, autoclave
|
Esterilizador de bolitas
|
|
Fresas
|
Aire caliente, autoclave
|
Esterilizador de bolitas o llama de alcohol
|
|
Loseta de vidrio
|
Aire caliente, autoclave
|
Tintura de Merfen, lavado en alcohol
|
|
Espátula de mezcla
|
Aire caliente, autoclave
|
Llama de alcohol
|
|
Torundas de algodón, puntas de papel
|
Preesterilizadas, autoclave
|
Esterilizador de bolitas
|
|
Conos de plata
|
Aire caliente, autoclave
|
Esterilizador de bolitas o llama de alcohol
|
|
Conos de gutapercha
|
Preesterilizadas, esterilizador a gas
|
Tintura de Merfen, NaOCl al 5%, lavado en alcohol
|
![]() |
Cadena o Protocolo Aséptico.
- Lavado
de manos y uso de guantes desechables
- Desinfección
y esterilización (cuando sea posible) del equipo odontológico
- Esterilización
del instrumental endodóntico
- Desinfección
del material endodóntico
- Aislamiento
con dique de hule sin filtraciones salivales.
- Desinfección
del campo operatorio
- Reesterilización
del instrumental insertado en los conductos radiculares
- Almacenaje
de instrumental estéril y no estéril.

Control
de las infecciones en endodoncia
Los recientes descubrimientos en el campo de
transmisión de algunas enfermedades como la provocada por el virus de la
hepatitis B y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) han dado nuevo énfasis
al problema de contaminación cruzada durante el tratamiento dental.
Aproximadamente el 80% de los infectados de
hepatitis B transcurren sin dar síntomas y algunos pacientes sabedores de su
enfermedad lo ocultan, razones por las que las historias clínicas no son
confiables para detectar a estos enfermos.
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)
es la etapa final de la infección por VIH. A pesar de que el VIH ha sido
aislado de casi todo líquido corporal incluyendo la saliva, la evidencia
epidemiológica asocia la transmisión de la infección primariamente con sangre,
semen, secreciones vaginales y leche materna. No hay evidencia de su
transmisión por piquetes de insectos, contacto casual como estrechar la mano,
compartir comida o por besos en los labios. Algunas formas de transmisión del
VIH aparecen como más eficientes que otras: el riesgo de transmisión de sangre
transfundida de un donador VIH positivo es del 90%, mientras que la transmisión
por agujas contaminadas es de 0.5%.
A pesar de que la
transmisión del virus de la hepatitis B y VIH hay acaparado la atención
mayoritaria, muchas otros patógenos (bacterias, virus y hongos) han sido
identificados en la saliva y sangre. El personal médico-dental tienen una
incidencia significativamente más grande que la población abierta. El VIH ha
sido encontrado en pulpas dentales.
Las asociaciones y centros de
control de enfermedades infecciosas han recomendado al personal dental usar
procedimientos de control de infecciones con todos los pacientes como si todos los pacientes fueran portadores de una enfermedad
infecciosa incurable. Este es el concepto básico para lasprecauciones
universales.
Barreras
físicas.
Una de las formas más efectivas para
reducir la dosis de microbios a la que está expuesto el personal de salud
dental son las barreras físicas.
Para prevenir la contaminación cruzada y proteger
las manos del personal, el uso de guantes debe ser permanente. Es importante el lavado con agua
y jabón antes de la colocación de los guantes porque la piel alberga microbios
transitoriamente. El lavado también previene irritaciones cutáneas causadas por
microbios que crecen en la piel húmeda dentro de los guantes. Se recomienda el
secado de manos con toallas de papel desechables.
El tipo de guante depende del trabajo en particular y del gusto del usuario.
Para manejar áreas contaminadas sin posibilidad de esterilización (teléfono,
manijas de muebles, puertas, etc.) se deberán cubrir con plástico autoadhesivo
o con guantes sobrepuestos.
Al retirar los guantes el personal deberá lavarse nuevamente las manos con agua
y jabón.
Desinfección
Por desinfección se entiende la destrucción de los
microorganismos patógenos vegetativos. El proceso, sin embargo, apenas afecta a
los bacilos tuberculosos, las esporas y los virus.
El efecto de incontables soluciones antisépticas
depende de su composición, concentración y tiempo de actuación. En odontología
se emplean los siguientes compuestos:
- alcoholes
(etílico o isopropílico)
- compuestos
fenólicos (por ejemplo, hexaclorofeno)
- sales
de amonio cuaternario (por ejemplo, Zephiran)
- halógenos
(por ejemplo, clorhexidina)
- ácidos
orgánicos (por ejemplo, ácido caproico)
El efecto que ejercen estos desinfectantes sobre
diferentes microorganismos es variable, y mínimo sobre esporas y virus. Con el
empleo de soluciones antisépticas no se logra la esterilidad del instrumental
ni de los materiales y las sales mercuriales de metales pesados (por ejemplo,
Merfen, mercurocromo) ya no pueden recomendarse en la actualidad.
Desinfección del conducto radicular
La desinfección del conducto radicular, esto es, la
destrucción de los microorganismos patógenos presupone la remoción previa y
adecuada del tejido pulpar y debris, la limpieza y ensanchado del conducto por
medios biomecánicos e irrigación. La desinfección del conducto radicular se
realiza por medio de la medicación intraconducto.
La necesidad de medicación intraconducto ha sido
cuestionada. La evidencia clínica es suficiente para indicar que la
desinfección del conducto radicular es una fase importante del tratamiento
endodóntico. Bender y otros son de la opinión que la irrigación con hipoclorito
de sodio al 5% durante la preparación biomecánica es suficiente y puede
sustituir la medicación intraconducto.
Cuatro factores predisponen a la infección o contrarrestan
la desinfección, además de retrasar la cicatrización:
- Trauma.
El diente bajo tratamiento debe ser desocluído si es necesario.
- Tejido
desvitalizado. Si está presente en el conducto radicular o en el tejido
periapical, interferirá con la desinfección o con la reparación.
- Espacios
muertos. Para ejercer un efecto máximo, el medicamento debe estar en
contacto con los microorganismos en el conducto radicular.
- Acumulación
de exudado. El exudado debe drenarse o debe ser removido mientras se
acumula. La curación temporal debe ser cambiada por lo menos una vez
a la semana o más frecuentemente en el caso de un absceso agudo bajo
tratamiento.
Categorías de utilización
Al revisar las condiciones y situaciones para las
que se han indicado los medicamentos, es interesante observar que sus
propiedades químicas y terapéuticas son consideradas fundamentalmente
antimicrobianas. Sin embargo, también son dirigidas hacia la consecución del
confort del paciente o hacia la neutralización de los conductos radiculares.
- Eliminación de
microorganismos. El objetivo es destruir todos los microorganismos
viables o todos los patógenos en el espacio del conducto.
- Producir que el
contenido del conducto sea inerte. Esto representa el intento, utilizando
medios químicos, de momificar, fijar o neutralizar de otro modo los
tejidos, o residuos dejados intencional o accidentalmente en el espacio
pulpar.
- Prevención o control
del dolor después del tratamiento. El objetivo es reducir o alterar la
respuesta inflamatoria. Los medicamentos pueden lograr esto por medio de
su acción antimicrobiana o gracias a la modificación farmacológica de la
respuesta inflamatoria en sí misma. El dolor también puede controlarse por
la acción farmacológica o química del medicamento en contacto directo con los
nervios sensoriales en la pulpa o tejidos periapicales.
- Aumentar la
anestesia. Se han sugerido agentes como un medio de disminuir la
sensibilidad de la pulpa inflamada difícil de anestesiar.
- Control del absceso
periapical persistente. Un conducto que mana continuamente o con un dolor
importante y/o inflamación, tras el tratamiento son signos de una lesión
inflamatoria periapical activa.
Requisitos
del desinfectante ideal:
- debe ser efectivo
tanto germicida como fungicida
- no debe ser
irritante a los tejidos periapicales
- debe ser estable en
solución
- debe tener un efecto
antimicrobiano prolongado
- debe ser activo en
presencia de sangre, suero, y derivados proteicos del tejido
- debe tener una
tensión superficial baja
- no debe interferir
con la reparación de los tejidos periapicales
- no debe pigmentar
los dientes
- debe ser posible su
inactivación en un medio de cultivo
- no debe inducir una
respuesta inmune celular.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario